viernes, 31 de julio de 2015

Dónde está Eaty - cuarta edición (9)






jueves, 30 de julio de 2015

Reseña: Trauma de Erik Axl Sund

Trauma de Erik Axl Sund

Psicoanálisis, locura, crímenes, niños extraños, escenarios enfermizos… Trauma es el segundo volumen de la trilogía «Los rostros de Victoria Bergman»: un viaje a las profundidades de la psique humana.
La detective Jeanette Kihlberg está haciendo terribles esfuerzos para resolver los casos de asesinato de unos jóvenes inmigrantes. Sin embargo, la investigación es interrumpida cuando un exitoso hombre de negocios aparece brutalmente asesinado -a modo de ritual- en el centro de Estocolmo. Todo parece indicar que es un acto de venganza, pero ¿cuál es el sentido de esta venganza? La psicoteraeuta Sofia Zetterlund es arrastrada a enfrentarse al perfil del asesino.
Paralelamente, hay un caso muy complejo que también mantiene ocupada a Jeanette: la desaparición de la misteriosa Victoria Bergman, una mujer con un pasado muy turbio. La investigación la llevará a una exclusiva escuela en Sigtuna y también a Dinamarca, donde parece residir parte del misterio.

Los rostros de Victoria Bergman 
1. Persona
2. Trauma
3. Catársis
Datos adicionales:
Ya a la venta
Editorial Reservoir Books
ISBN: 9788416195312
408 págs
19,90 €



En esta segunda novela de la trilogía nos encontramos con la continuación de un caso que había quedado abierto ya desde las primeras páginas, no quiero desvelar gran cosa pero sabed que vamos a ir ampliando un poco el círculo de personajes y también iremos descubriendo los elementos que los unen a todos.

En la primera novela de la saga me llamó particularmente la atención el modo en que estaba escrita, con algunos fragmentos un poco peor conectados que otros y que creaban una sensación general de confusión en ciertos momentos. No sé si será porque ya me he acostumbrado o porque el enfoque del caso es diferente, pero en esta ocasión no me he sentido perdida en ningún momento.

Una de las cosas que más me gustó es el desarrollo psicológico de los personajes, de nuevo vuelve a hacer aquí su aparición, y de forma magnífica. Los seres humanos son complejos, no muy predecibles, y me encanta ver cómo van actuando algunos personajes, fieles a su forma de ser, pero sorprendiendo al mismo tiempo. Una de las principales protagonistas es  policía y la otra psiquiatra, lo que crea un tándem muy llamativo que aborda casi todo lo que se os pueda ocurrir. En general nos encontramos con situaciones reales vividas por personajes reales y eso es algo que siempre hace que una novela resulte más atractiva para el lector.  

Sí que voy a reconocer que, en comparación con la primera novela, esta tal vez está un poco más estancada en el sentido de que sí avanza ligeramente la trama a base de algunos tropiezos y trompicones pero en realidad no suceden muchas cosas nuevas, es más un trabajo de ir atando cabos que otra cosa, o al menos con esa sensación me he quedado. De todas formas esto no significa que la novela sea mala o que sea peor que la anterior, ya que en su conjunto Trauma ha conseguido engancharme más que Persona.

No lo comenté en la reseña de primer libro detrás del nombre Erik Axl Sund en realidad hay dos personas: Jerker Eriksson y Håkan Sundquist, y además de haber escrito esta trilogía, el año pasado publicaron otro libro más. Siempre me llaman la atención los libros escritos a cuatro manos, y especialmente siempre me hace pensar en cómo habrá sido el proceso de escritura, pero en esta ocasión no se nota en ningún momento que dos personas diferentes le hayan metido mano a la historia, todo fluye como debe.  

A grandes rasgos puedo decir que esta novela me ha gustado más que la primera parte, tal vez por ir más al grano y porque nos desvela cosas importantes que habían quedado en el aire. Ahora tocará esperar hasta septiembre para poder leer la conclusión, Catarsis, espero que consiga dejarnos a todos satisfechos.


miércoles, 29 de julio de 2015

Dónde está Eaty - cuarta edición (8)







martes, 28 de julio de 2015

Reflexiones de un Eaty (14): topicazos variopintos

¡Hola a todos!

Aprovechando que hace mucho tiempo que hacía unas Reflexiones de Eaty en condiciones y vistas las maravillas que me encontré en una de mis últimas novelas, hoy os traigo una entrada que espero, por lo menos, os resulte entretenida.

Como decía, en una de mis últimas lecturas, Bride by mistake de Anne Gracie, me encontré distintas perlas que quiero comentar. Lo primero, hablemos de la novela para que estéis un poco en situación, que el contexto siempre es importante. Este libro es el quinto de la saga Jinetes oscuros, y en esta ocasión la historia transcurre en gran parte en España durante las primeras décadas del siglo XIX. Hasta aquí todo podría parecer normal, es una novela romántica histórica, que empieza en Londres pero cuyo protagonista masculino regresa a España para buscar a su esposa. Olé.

Como ya conté hace unas semanas, tuve el placer de coincidir con la autora en una charla en Melbourne y ella misma me recomendó que leyera la novela al decirle yo mi procedencia. Pobre alma inocente, como se nota que no sabía dónde se estaba metiendo.

Una de las partes fundamentales de las novelas románticas históricas debe ser que la historia resulte creíble, que se note que los autores se han documentado de lo que había sucedido, estaba sucediendo e iba a suceder, de qué pueden llevar puestos los personajes y qué no, del contexto en general. Después de todo, nadie se creería que en una novela de estas características uno de los personajes fuera por ahí en coche o en una nave espacial, que esto no entra dentro del steampunk, estamos ante un género realista, repito, la documentación es importante.

Fragmento sospechoso número uno de la novela: desayunar chocolate con churros. Porque sí, la protagonista femenina pide en una taberna un chocolate con churros para desayunar.  Ya de primeras, la cosa me sonó rara, no os voy a engañar. Una exhaustiva investigación de medio minuto (lo que tarda en cargarse la Wikipedia, vamos) me llevó a descubrir que este peculiar desayuno empezó a extenderse principios del siglo XIX. Si tenemos en cuenta que la novela se desarrolla en esta misma franja temporal, en una zona poco poblada, digamos que las cosas están cogidas un poco con pinzas. No me creo que casi de inmediato, en mitad de ninguna parte, tuvieran ya chocolate con churros, y encima fuera considerado el desayuno más normal del mundo, que no, que no me lo trago. Si alguien tiene más datos y quiere aportar información al respecto, bienvenido es, después de todo, tampoco soy una experta en chocolateconchurrosería.

Fragmento sospechoso número dos: están, repito, en una taberna de Aragón (importante detalle geográfico) y…. ¡Tachaaaan! Aparece un grupo de gitanos y se ponen a bailar, a cantar, a taconear y a dar palmas todo emocionados, muy flamenco todo. De nuevo  mi sentido lector se llevó las manos a la cabeza, porque es otro detalle que no soy capaz de creer. ¿Es posible que pudiera pasar algo así? Psé, por poder...mira tú Jurassic Park, todos es posible si se ponen ganas y dinero suficiente. ¿Es probable? Lo dudo bastante. Además, mira tú la casualidad, están los personajes por ahí y zasca, flamencazo al ojo.  

Y ahora viene donde realmente empieza mi pequeña reflexión matutina. Ya sabemos que los tópicos son muy malos, que no suelen ser ciertos y que levantan más de una ampolla. Ya sé que las cuatro cosas que la gente conoce de España son: toros, flamenco, sevillanas, chocolate con churros y playa (eh, que ahí van cinco), pero de ahí a que esto refleje mínimamente el país hay un largo recorrido. Lógicamente una persona no-española ni se daría cuenta de estos dos detalles, es más, seguramente hasta le harían gracia porque son algo que pueden “reconocer” y  asociar fácilmente. De forma que mi cara al encontrarme estas dos perlas os aseguro que no tuvo desperdicio y más teniendo en cuenta lo que le hacen en Australia a los pobres churros. Lo que me llevó a pensar: ¿Así es cómo nos ven? Lo que me llevó también a otra interesante pregunta, ¿También nos la intentan colar en las novelas ambientadas en otros lugares sin que nos demos cuenta? ¿Qué pensáis? ¿Os habéis encontrado alguna vez tópicos de España, o de vuestro país natal, en vuestras lecturas?

Ya me contaréis :) y si no… al menos espero que os hayáis echado unas risas conmigo.

lunes, 27 de julio de 2015

Dónde está Eaty - cuarta edición (7)






domingo, 26 de julio de 2015

Crónicas de Melbourne (7) - Sydney

¡Hola a todos!

Espero que lo estéis pasando bien con las distintas fotografías del concurso Dónde está Eaty, os recuerdo que hay un montón de premios en juego así que un poco de esfuerzo merece la pena ;)

Siguiendo con las entradas de turismo australiano (primera parte, segunda parte) hoy os traigo un mini reportaje de mi paso por Sydney. Con más de 4 millones de habitantes, es la ciudad más poblada de Australia, pero que nadie se confuda, no es la capital de país, la capital es Canberra. Tuve el placer de poder estar varios días en la ciudad y como no paré ni un solo segundo, además de terminar cansadísima todos los días, pude ver todo lo que hay ver, incluso tuve tiempo para cosas extra. Por desgracia no tuve mucha suerte con el tiempo, ya que dos de los días no paró de llover en toda la mañana (y otro de los días vi un montón de nieve....con carreteras cortadas y todo), pero aún así Sydney es una ciudad que ofrece actividades para cualquier condición climática.

Quería intentar hacer la crónica por días pero como varias cosas las fui mezclando sobre la marcha, voy a separar las fotografías un poco por zonas. El resultado será parecido pero al menos quedará algo más organizado. 

De las muchas cosas que se pueden hacer en Sydney, yo empecé subiendo a la Tower Eye, edificio más alto de la ciudad con unos 270 metros. Las vistas de la bahía son muy bonitas aunque, eso sí, hay varios edificios que tapan la ópera así que más de uno seguro que se lleva un chasco si solo quiere ver eso. Además de ver la ciudad desde la parte más alta a través de unas cristaleras, también está la opción de salir fuera enganchado a unos raíles, cosa que no hice porque la verdad...lo veía un poco absurdo, que las vistas son las mismas, metro arriba metro abajo.


Una de las zonas de visita imprescindible es Darling Harbour, donde además de haber distintas zonas comerciales, una noria y varios centros de los que hablaré más tarde, está el Chinese garden of friendship. Aunque no es muy grande, merece la pena entrar y dar un paseo entre los distintos edificios, lagos y cascadas que hay. El contraste resulta bastante curioso ya que el parque está rodeado de rascacielos que pueden verse casi detrás de cualquier árbol. 

De los muchos barrios que tiene Sydney, uno de los más famosos es The rocks, que es también el más antiguo de la ciudad. En esta zona abundan las calles con adoquines, edificios más bajos, y lo interesante es ir callejeando y descubriendo las distintas tiendas, mercados y curiosidades que hay. Las vistas desde los puntos más altos también son impresionantes. Otros puntos turísticos de la ciudad son el Australian Museum (bastante cutre desde mi punto de vista) donde están las colecciones de minerales, dinosaurios y demás; la catedral de St Mary; el ayuntamiento y un montón de parques y zonas verdes. Concretamente, desde uno de los extremos del Jardín Botánico hay unas vistas preciosas de la ópera y del puente.


Ya tardaban en aparecer mencionados los dos elementos más icónicos de la ciudad, el puente, los locales lo conocen como el Sydney Harbour Bridge, y la ópera. El puente se puede atravesar andando de punta a punta, y cuesta un buen rato además, pero también se puede cruzar en tren o autobús fácilmente. Uno de los pilones de granito se puede visitar por dentro, y cuenta con unas escaleras que dan acceso a unas vistas de la bahía impresionantes. Otra opción, si no os importa gastar dinero a mansalva, es subir al puente a través de la estructura metálica atado con unas cuerdas (no vaya a ser que tengamos una desgracia si hay viento). Vi unos cuantos grupos de gente en la cima de puente en distintos momentos del día, pero con las lluvias y demás no sé hasta qué punto les mereció la pena.... Cada uno con sus locuras.


Y ahora pasemos a la ópera de Sydney, imagen que casi todo el mundo asocia con esta ciudad. El edificio como tal es espectacular, tanto de lejos como de cerca. En cada momento del día, según la luz, se ve de una forma diferente, y con algo de suerte hasta se llega a ver la sombra del puente reflejada en la ópera. Uno de mis caprichos fue no solo visitar la ópera por dentro, hay visitas guiadas de 1 hora que te llevan por las distintas salas mientras te van explicando cómo se construyó, también quise llevar al máximo la experiencia, así que me compré una entrada para ver La traviata, ópera de Verdi que se representaba en esos días. Expectacular.


Como no podía ser de otra manera, también fui a todos los sitios donde había animales. El lugar más conocido es seguramente el Taronga Zoo, al que se suele acceder en barco desde el centro de la ciudad. Cualquier paseo en barco cuenta con unas vistas impresionantes de la bahía, de la ópera, del puente, de otros barcos, etc, así que a pesar de que a veces se mueven bastante....merece la pena. Otro de los lugares que visité es el Wildlife park, situado en Darling Harbour, y también el acuario. Realmente ninguno de estos dos lugares merece mucho la pena, son muy pequeños y los animales están bastante apiñados, pero al menos en el primer lugar pude hablar con los cuidadodes de algunos de los animales y fue una experiencia entretenida. El último sitio al que fui, aunque no lo tenía previsto en un principio, fue al Featherdale Wildlife Park. Allí pude hacerme fotos con varios koalas, tocarlos, dar de comer canguros... vamos, "lo de siempre". También tenían distintos tipos de murciélagos locales, animales que ya sabéis que adoro, así que en general fue muy adorable. De todos los sitios de animales que vi, fue sin duda el que más me gustó y donde mejor cuidados estaban los animales.



Ahora vamos a pasar a la actividad al aire libre que más me gustó de todas las cosas que hice en Sydney, a pesar de que fue una auténtica paliza, el Coastalk walk, un paseo que va de las playas de Bondi (pronunciado Bondai) a Coogee (pronunciado Kují). En total son poco más de 6 kilómetros, que así a primera vista no es tanto, el problema es que no es precisamente un camino muy llano, hay cuestas, escaleras que suben, escaleras que bajan, y aunque es imposible no ir parando cada veinte metros para hacer una foto, cuando llegué al final casi aplaudo. Además de ver playas, rocas, agua salpicando por todas partes y gaviotas de mil tipos, pude ver delfines jugando con las olas, un montón de surfistas con más o menos gracia y lo dicho, me encantó. Seguro que en verano es mil veces mejor, pero en invierno también se puede hacer perfectamente.


Ya llegamos a la última parte de la entrada y a una de las actividades que hice el último día que estuve en la zona. Ya sabéis que intento ver siempre alguna cosa que no sea siempre puro y duro asfalto, y en esta ocasión me escapé a las Blue Mountains, un parque nacional que está bastante cerca de Sydney. Lo más famoso de parque es una formación rocosa llamada Las tres hermanas, con leyenda propia, pero lo espectacular son las vistas de los bosques. Hay varios paseos que van recorriendo estos bosques, yo hice uno de ellos, y como además iba casi sola fue una experiencia magnífica. 


Hasta aquí ha llegado la crónica de mi escapada a Sydney, espero que os haya gustado y que tengáis la oportunidad de ir alguna vez.  Como nota final diré que existe una cierta rivalidad entre Melbourne y Sydney (y cuenta la leyenda que por eso la capital es una tercera ciudad, para evitar jaleos xD) pero puestos a elegir, no sé si es porque la conozco mejor, pero me gusta un poco más Melbourne.

¡Nos vemos!


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