Turismo por Bélgica (parte 2)

jueves, 8 de junio de 2017



¡Hola a todos!

Esta es la continuación de la primera entrada de Turismo por Bélgica, que podéis ver haciendo click en el enlace. Después de haber hablado de los lugares más conocidos y visitados (Bruselas, Gante y Brujas) quiero dedicar la entrada de hoy a otras ciudades y lugares que también merecen una visita. No están puestos por orden de importancia, los he ido describiendo según fue el orden de mis viajes. 


5. Waterloo                                                                                        

A escasamente media hora de Bruselas hacia el sur, nos encontramos con la ciudad de Waterloo, donde tuvo lugar la famosa batalla del 18 de junio de 1815 entre Napoleón y y el duque de Wellington, con todas sus correspondientes tropas. Para llegar hasta Waterloo se puede ir directamente en tren desde Bruselas hasta el centro de la ciudad, aunque luego hace falta coger un autobús para llegar hasta donde tuvo lugar la batalla, otra opción es coger un autobús desde la estación Midi que te deja casi en la puerta. En la zona hay distintas cosas que se pueden visitar, primero y más importante está el Memorial 1815, donde hay museo donde podrás conocer el antes, durante y después de la batalla, ver los trajes que usaban en la época, y donde hay una película en 4D que recrea la batalla. El edificio redondo contiene un gran cuadro panorámico de la batalla y luego está la colina del león, desde el cual se puede ver toda la zona. Arriba te ofrecen unas gafas virtuales que te van explicando la batalla zona por zona sobre el terreno, una experiencia que te permite situarte muy bien. Después, andando o con un autobús lanzadera desde el Memorial, se puede ir a la granja de Hougoumont, un lugar destacado de la batalla. Allí podréis ver más paneles y vídeos explicativos. Ya en la propia ciudad de Waterloo está el museo Wellington, bastante soso en comparación, y también está cerca el último cuartel de Napoleón, aunque la forma más fácil de llegar es en coche porque el transporte público pasa solo cada hora por allí. 


6. Malinas                                                                                           

De nuevo a media hora de Bruselas, pero esta vez hacia el norte, nos encontramos con la ciudad de Malinas (o Mechelen), para visitarlo se puede dedicar medio día más o menos. Uno de los lugares más imponentes es la Catedral de San Rumoldo, con su torre de casi 100 metros de alto a la que, por supuesto, se puede subir. Yo tuve la desgracia de subir justo cuando hacían un concierto de campanas que duró casi media hora y estoy segura que desde abajo se hubiera escuchado mucho mejor. Las vistas desde la torre no están mal pero como hay arriba una plataforma vallada, la verdad es que se ve un poco menos de lo que me esperaba. Otra zona típica de este pueblo es la plaza mayor, donde está el Ayuntamiento entre otros. La plaza es enorme, hay muchísimas terrazas y si el tiempo acompaña es un lugar más que recomendable. Callejeando un poco encontraréis también el beguinaje, de todos los que hay por Bélgica este debe ser uno de los más grandes y es uno de los varios lugares de la ciudad declarados patrimonio de la humanidad por la UNESCO. Pero pasemos a lo más curioso de la ciudad, el apoco que reciben los que viven en esta ciudad. Los habitantes de Malinas son también conocidos como los apagalunas. Según cuenta la leyenda, la noche del 28 de enero de 1687 un vecino que había bebido bastante vio que la parte de arriba de la torre de la catedral estaba ardiendo pero cuando fueron a apagarlo, se dieron cuenta que el color rojizo que el vecino había visto, era tan solo un reflejo causado por las nubes y la luna. Desde entonces, aunque trataron de ocultar el incidente, se les conoce con ese curioso nombre.


7. Pairi Daiza                                                                                     

En Bélgica hay numerosos zoológicos y reservas que se pueden visitar, pero el zoológico de Pairi Daiza es uno de los pocos a nivel mundial donde se pueden ver osos pandas, que además criaron el año pasado. Es también un parque muy grande, con 55 hectáreas (más del doble que el Zoo de Madrid, para que os hagáis una idea), con distintos recintos para cada región, hay un lago enorme que lo divide en dos, hay un espacio dedicado a China y Japón en el que es una maravilla perderse y, como no, hay un montón de animales de distintas especies, incluso os podréis adentrar en una cueva con murciélagos en libertad. Sé que este tipo de espacios no son del gusto de todo el mundo, pero visto lo visto, los animales tienen espacios más que amplios, están bien cuidados y participan en bastantes programas de recuperaciones de especies en peligro de extinción, cosa que también creo que es importante mencionar. Para planes en familia y dado su extenso tamaño, hace falta dedicarle casi un día entero.


8. Ypres                                                                                            

Cambiando de zona radicalmente y de tema, ahora viajamos hacia la parte noroeste de Bélgica, Ypres, una zona de gran importancia en la Primera Guerra Mundial, cuando el ejército alemán rodeó la zona en tres sitios distintos, y que es conocido tristemnte, entre otros, por ser el primer lugar donde se usó gas venenoso en una batalla. En la ciudad uno de los puntos más importantes es la plaza mayor (donde hacen mercadillos los fines de semana), donde está la Lonja de los Paños que alberga el Museo de los Campos de Flandes, que narra los acontecimientos de la Primera Guerra Mundial. A escasos 5 minutos de la plaza, está el Meningate, monumento a los caídos en la guerra dedicado a los soldados británicos y de la Commonwealth que no se sabe donde están enterrados. Hay más de 54.000 nombres, todos los días a las 8 de la tarde hacen una ceremonia para recordar a los caídos, y la verdad es que el edificio en si y lo que con lleva impresionan bastante.


En los alrededores de la ciudad se pueden encontrar más de 150 cementerios que se fueron creando durante y después de la batalla. Los hay de distintos tipos, en casi todos hay tumbas individuales y fosas comunes, y es otra de las cosas que más me ha impresionado de todos mis viajes. En todos los cementerios hay un listado con nombres y ubicación de cada tumba, ya que es bastante común que las familias de los caídos recorran incluso miles de kilómetros para poder visitar a sus seres queridos. Yo hice una excursión con un guía por la zona y coincidi con una pareja de Australianos cuyos abuelos habían luchado allí y la verdad es que te encoge el corazón ver tanta muerte y tanta pérdida.


9. Dinant                                                                                             

Llegando al final de la entrada y pasando a un tema algo más optimista, vamos allá con Dinant, una ciudad que está casi tocando la frontera francesa y que está dividida en dos por el río Mosa. Los monumentos más importantes de la ciudad son la ciudadela, situado en lo alto, a la que se puede acceder por una escalera interminable o mediante un teleférico desde al lado de la colegiata de Nuestra Señora, que también merece una visita.  En la ciudadela hacen visitas guiadas cada poco tiempo, y las vistas desde arriba son impresionantes. Dinant es también la ciudad donde nació Adolphe Sax, creador del saxofón, y por toda la ciudad encontraréis saxofones decorados con motivos de distintos países. Aunque la casa donde vivía fue destruida durante la Primera Guerra Mundial, donde estaba situada han creado un centro de interpretación gratuito con paneles explicativos. En Dinant es donde está la fábrica de la cerveza Leffe, por desgracia la abadía no se puede visitar pero sí hay un museo con paneles. Realmente el museo no merece la pena si ya has visto alguna cervecería, lo que sí merece la pena es la degustación y el regalo que te hacen al final de la visita, un vaso de Leffe bastante distinto al que encontraréis en los bares. Algo muy popular son los cruceros (de 45 min o 2h) por el río, si os apuntáis a uno, con el de 45 minutos creo que está ya más que cubierto. Por último, también está la cueva La mervelleiuse, que dicen que es una de las mejores cuevas de Bélgica, yo por desgracia no tuve tiempo de ir pero las fotografías son preciosas.



Espero que os haya gustado esta segunda parte de mi turismo por Bélgica y que os sirva para apuntar ideas para un futuro viaje :)

¡Nos vemos!


6 comentarios:

  1. Waterlo parece preciosa. Pairi Daiza me ha robado un poco el corazón. Pero con Dinnant me has comprado. Ahora quiero ir de tour por Bélgica XD

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  2. Ayyy , me encanta! Que bonito es todo... ¡que ganas de ir! jajaj
    Gracias por compartirnos estás crónicas de viaje :)
    Un beso <3

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  3. Nunca me ha llamado mucho este país, pero nunca se sabe donde terminaremos las próximas vacaciones. Besos

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  4. ¡Dan ganas de visitar todas! Pero Dinant me ha llamado más la atención. Pero me ha impactado los 150 cementerios de Ypres, madre mía, entiendo perfectamente lo que sentiste, me pasó lo mismo hace muchísimos años cuando visité el cementerio americano en Normandía, yo no tendría más que 14 años, pero te sobrecoge el corazón al ver tantas tumbas y pérdidas.
    ¡¡Gracias por hacernos viajar!!

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  5. me encantan tus entradas sobre Bélgica de verdad. Además, acabo de descubrir que Megelen es Malinas en español, me has dejado totalmente rallada xD A parte de datos como los de Ypres y la ciudad de Dinant, que no la conocía.

    ¡Espero que sigas descubriendo muchas cosas! Besos!

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  6. Oh...me ha encantado esta segunda parte^^
    1. Qué curiosa la leyenda de apagalunas, me encantan este tipo de cosas
    2. ¡El parque es increíble! ¡Menuda pasada! Me parece muy chulo
    3. Vaya, lo de los cementerios me parece impresionante.
    4. Fantástica tu segunda foto de Dinant, es precioso <3

    Un saludo y gracias por compartir tu experiencia^^

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